Función — Pulse
Cambiando de tonalidad: una nueva forma de progresar
En Pulse, cada ejercicio está diseñado para desarrollar una habilidad específica: sentir el pulso, integrar un ritmo, escuchar una melodía, construir un acorde o improvisar.
Pero una vez que se domina un ejercicio, se puede seguir progresando.
Simplemente cambiando el tonalidad, redescubres el mismo ejercicio desde un nuevo ángulo.
Ya no trabajamos sólo el ritmo o la melodía.
También desarrollamos el oído, la comprensión de las relaciones entre tonalidades, las señales del instrumento y la capacidad de reaccionar rápidamente.
De este modo, la misma lección puede seguir avanzando durante meses.
Esta característica transforma un ejercicio ya conocido en un nuevo entrenamiento, sin cambiar su objetivo educativo.

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¿Por qué trabajar en varios tonalidades?
Cuando estás empezando, es reconfortante tocar siempre en el mismo tonalidad.
Los hitos se vuelven familiares y toda la atención puede centrarse en el ritmo, la pulsación o los nuevos conceptos abordados.
Pero a medida que avanzas, resulta interesante salir de esta zona de confort.
Reproducir un ejercicio en otro tonalidad requiere que escuches de manera diferente.
Ya no podemos simplemente reproducir un gesto o memorizar una posición en el instrumento.
Poco a poco aprendemos a reconocer las relaciones entre notas, a escuchar las funciones armónicas y a orientarnos de forma natural, sea cual sea la tonalidad.
Poco a poco la música se va independizando de la posición de los dedos.
Dos formas de trabajar
Pulse ofrece dos enfoques complementarios.
un tonalidad fijo
De forma predeterminada, cada volumen se construye alrededor de un tonalidad de referencia. Por ejemplo, el primer volumen utiliza principalmente do mayor.
Sin embargo, es posible trabajar exactamente los mismos ejercicios en otra tonalidad.
Este enfoque es ideal para profundizar un tonalidad particular y construir gradualmente puntos de referencia sólidos.
Por ejemplo, podemos decidir rehacer un volumen completo en mi mayor, fa♯ mayor o cualquier otra tonalidad.
Encontramos los mismos ejercicios, los mismos objetivos educativos y la misma progresión, pero en un nuevo entorno armónico.

La progresión de los tonalidades.
También es posible cambiar automáticamente el tonalidad a lo largo de las repeticiones.
Aquí es donde el mismo ejercicio adquiere una dimensión completamente nueva.
Elegimos:
- el número máximo de alteraciones a utilizar;
- la dirección de progresión en el círculo de cuartas o quintas;
- con qué frecuencia cambia el tonalidad.
Pulse luego se encarga de hacer evolucionar automáticamente todos los ejercicios del mismo tipo según estos ajustes.
No es necesario cambiar el tonalidad antes de cada ejercicio: puedes concentrarte únicamente en escuchar y tocar.

Una dificultad que evoluciona con el nivel.
Los ajustes te permiten adaptar el nivel de dificultad a los objetivos.
Podemos comenzar con sólo una o dos modificaciones para ir construyendo gradualmente nuevos puntos de referencia.
Luego expanda gradualmente hasta cubrir los doce tonalidades.
También puedes decidir que el tonalidad cambie con cada repetición, o por el contrario mantenerlo durante varios pasajes antes de pasar al siguiente.
Estas configuraciones se guardan para cada familia de ejercicios para crear un entorno de trabajo consistente.
Mucho más que una simple transposición
Cambiar de tonalidad no se trata sólo de tocar las mismas notas más altas o más bajas.
Esta característica desarrolla varias habilidades en paralelo.
Desarrollar el oído
Cuando la tonalidad cambia regularmente, aprendemos a escuchar las relaciones entre notas en lugar de memorizar una secuencia precisa.
Anticipamos el nuevo fundamental, escuchamos los intervalos más fácilmente y gradualmente desarrollamos un tonalidad relativo más fuerte.
Desarrollar las marcas en el instrumento.
Una misma idea musical debe encontrarse en diferentes posiciones.
Aprendemos a construir un acorde mayor, una frase pentatónica o melódica en todas las tonalidades.
Las posiciones poco a poco se vuelven naturales.
Desarrollar la capacidad de respuesta
Cuando el tonalidad cambia automáticamente, debes estar listo incluso antes de que comience el siguiente pasaje.
Aprendemos a anticiparnos, a escuchar internamente el siguiente tonalidad y a reaccionar rápidamente.
Esta habilidad es valiosa cuando se toca con otros músicos.
Un ejercicio, varios objetivos
Tomemos el ejemplo de un músico que ya practica desde hace varios años.
Su principal objetivo es desarrollar la colocación rítmica y el oído.
Por tanto, cubre los primeros capítulos de Pulse.
Para ejercicios de escucha y repetición programa:
- un cambio de tonalidad con cada pasaje;
- los doce tonalidades;
- una progresión en dirección a cuartas.
El ritmo estudiado sigue siendo exactamente el mismo.
Pero en cada repetición, debe escuchar inmediatamente la nueva tonalidad, anticipar la siguiente fundamental, orientarse en el instrumento y cantar o tocar sin dudarlo.
Un ejercicio muy sencillo se convierte entonces en un excelente entrenamiento para integrar el ciclo de cuartas, fortalecer el oído y desarrollar la reactividad.
Para ejercicios más largos, como variaciones o determinadas improvisaciones, opta, por el contrario, por limitar el trabajo a tonalidades con pocas alteraciones.
De este modo, poco a poco consolida sus puntos de referencia antes de ampliar su campo de juego. Por tanto, el mismo itinerario educativo se adapta naturalmente al nivel y a los objetivos.
Algunas ideas de entrenamiento
La función de cambio de tonalidad se puede utilizar de muchas maneras.
Construyendo el ciclo de cuartas
- Cambia con cada pasada.
- Los doce tonalidades.
- Ejercicios de canto o escucha.
Objetivo: integrar de forma natural el ciclo de cuartas.
Construye tus acordes en todas las tonalidades.
- Dos o tres cambios como máximo al principio.
- Ejercicios con instrumentos.
Objetivo: encontrar rápidamente los mismos acuerdos en diferentes contextos.
Desarrollar el oído
- Cambio frecuente de tonalidad.
- Ejercicios de trasplante.
Objetivo: escuchar las relaciones entre notas en lugar de memorizar una posición.
Profundizar un tonalidad
- Un único tonalidad constante durante varios días o semanas.
Objetivo: construir puntos de referencia sólidos antes de continuar la exploración.
Un método que evoluciona con el nivel
Al inicio del viaje, el tonalidad es sobre todo un marco tranquilizador.
Con experiencia, se convierte en un formidable campo de entrenamiento.
Con algunos ajustes, un ejercicio ya conocido puede convertirse en un nuevo desafío, sin cambiar su objetivo educativo.
Es esta filosofía la que guía Pulse: ofrecer un método lo suficientemente progresivo para ayudar a los principiantes, pero lo suficientemente flexible para continuar ayudando a los músicos más experimentados a progresar.